La lactancia materna, a pesar de ser algo natural, muchas veces requiere de asesoría y siempre de acompañamiento. Solas no podemos. La lactancia materna se establece y es algo que permite alimentar a nuestra guagua de manera natural y mantenernos en contacto físico con ella; lo cual permite también un vinculo emocional, en el que nos sentimos capaces de calmar a nuestra guagua y darle todo lo que necesita.
La lactancia materna
La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Señala que la lactancia debe comenzar en la primera hora de vida del recién nacido y que debe darse a demanda; es decir, cada vez que la guagua lo pida. También indica que a los seis meses deben introducirse alimentos sólidos. Por ejemplo, purés de frutas y verduras. Esto a modo de complemento de la lactancia materna. Y que esta se aconseja hasta los 2 años o más, si es que el hijo y la madre así lo desean.
A medida que pasa el tiempo, los meses, el año y más, comenzamos a mirarnos nuevamente. Cuando nace una guagua estamos enfocadas completamente en el nuevo integrante de la familia. Nuestras necesidades suelen pasar a segundo plano en pos del beneficio de nuestro hijo. Es por esto que necesitamos de ayuda y compañía de alguien que nos contenga y nos proporcione aquello que hemos dejado un poco de lado.
Resulta que este mirar las necesidades del bebé y proporcionarle lo que necesita como prioridad, va a ir abriéndose a otros ítems a medida que el bebé crece y llega un momento en que volvemos a conectarnos con nuestras genuinas necesidades. Y es ahí que muchas veces nos preguntamos si es que lo hemos hecho bien o mal. Nos sentimos culpables por pequeñas cosas, y es cuando la lactancia se cuestiona también porque vemos que nuestra guagua sigue demandando tiempo, cuerpo, leche y que estamos cansadas de estar tanto tiempo sosteniendo a otra persona.
El destete
Entonces, después del año, de los 2 años de edad o después, muchas veces sentimos que destetando se acabarán nuestras sensaciones displacenteras. Por alguna razón pensamos que seremos nuevamente independientes cuando dejemos de dar pecho. Sin embargo no es fácil destetar. Existen algunas razones.
1. Porque fluctuamos entre querer hacerlo y no estar seguras si querer/deber hacerlo. Entonces no es algo que decidamos y hagamos.
2. Porque un destete respetuoso tiene que ver con no ofrecer, pero no negar. Y un bebé siempre nos va a pedir. Es lo que ha tenido toda su vida como fuente de alimento, seguridad, cariño y todo o que necesita. Entonces el destete suele ser un proceso más lento de lo que se cree. Requiere de meses muchas veces y de más brazos de figuras amorosas y respetuosas, cercanas al niño, que nos acompañen en el proceso. Estas se hacen presente para consolar, acompañar, entretener y alimentar a un niño.
3. Porque tiene que ver con una necesidad real de nuestro hijo, y que sabemos que le hace bien. Que le aporta, que le suma seguridad, y quitárselo por decisión propia nos llena otra vez de culpa.
¿De un día para otro?
Creemos que un niño dejará de tomar pecho de un día para otro. Pensamos que se destetará fácilmente. Y si bien hay casos en que después del año o a los dos años esto pasa, es probable también que no suceda así, porque todos los niños son distintos y tenemos procesos diferentes.
Cada madre conoce sus necesidades, las de sus hijos, y los procesos corporales y emocionales que vive. También es la que sabe cuánto apoyo o no tendrá. Siempre lo mejor será la lactancia hasta los dos o más años, pero si una madre decide destetar, es su proceso también y también está viviendo el destete con los mismos sentimientos encontrados que su hijo. Por ello, nadie puede decirle hasta cuándo amamantar. Así también, si quieres más tiempo y sientes que a los dos les viene bien seguir con la lactancia después de los dos años, nadie debería opinar o hacerte cambiar de opinión. La OMS te respalda.
¿Cómo viviste el destete de tu hijo?
Escrito por Varinia Signorelli.


