Chantal guardó las células madre

La historia de Chantal Prado: cuando la decisión de conservar las células madre nace de una experiencia de vida

“Uno cree que esto no te va a pasar a ti”. Con esa frase, Chantal Prado resume una experiencia que marcó su vida, transformó su manera de verla y que, años después, la llevó a tomar una de las decisiones más importantes de su embarazo: conservar las células madre del cordón umbilical de su hijo, Máximo.

Esta decisión la tomó después de recorrer su historia personal, marcada por una enfermedad poco frecuente que apareció cuando ella tenía solo 10 años.

Durante el embarazo, muchas familias se enfrentan a decisiones que antes quizás no habían imaginado. Algunas tienen que ver con el parto, la lactancia o los primeros cuidados del recién nacido. Otras, en cambio, nacen de historias personales profundas, de experiencias que marcan la vida y que hacen mirar el futuro con otros ojos. Ese fue el caso de Chantal.

El diagnóstico que marcó su infancia

Cuando Chantal era niña, un accidente a caballo encendió las primeras alertas. Una herida en su pierna no cerraba como debía, aparecieron hematomas y luego vino un desmayo que terminó con su traslado a la UCI del Hospital Sótero del Río.

Lo que al principio parecía estar asociado al accidente reveló una realidad más compleja: Chantal fue diagnosticada con aplasia medular, una enfermedad poco frecuente en la que la médula ósea deja de producir adecuadamente glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.

A partir de ese diagnóstico, el Hospital Sótero del Río se convirtió en su casa durante dos años. La oncología, los tratamientos, el miedo y la incertidumbre pasaron a formar parte de una etapa que recuerda desde la mirada de una niña que, de un momento a otro, tuvo que aprender a convivir con una realidad difícil de entender. “La aplasia medular significó una lucha constante para sobrevivir y para crecer”, recuerda Chantal.

Una experiencia que marcó a toda la familia

La enfermedad no sólo transformó su vida. También impactó profundamente a su familia. Fueron años de miedo, de búsqueda de alternativas, de fortaleza y de acompañamiento. En sus palabras, la aplasia medular los hizo crecer como familia, fortalecerse y demostrar que eran capaces de enfrentar una situación que nadie espera vivir.

Esa experiencia dejó una huella que la acompañó durante años. Porque cuando una persona ha vivido una enfermedad grave desde la infancia, la maternidad puede mirarse desde un lugar distinto: con amor, pero también con preguntas, miedo y necesidad de protección.

La decisión de conservar las células madre

Cuando Chantal conoció la posibilidad de conservar las células madre del cordón umbilical, algo cambió. Se dió la oportunidad de pensar en tener un hijo. Para ella, la decisión nació primero desde la información. Saber que hoy existe la posibilidad de guardar las células madre de su hijo abrió una “ventanita”, como ella misma describe: una sensación de esperanza, de tranquilidad y de posibilidad. “Comprendí que podía ser mamá, porque el hijo que iba a traer al mundo no tendría que vivir lo que yo viví”, expresa en su testimonio.

Para Chantal, conservar las células madre de su hijo Máximo fué una decisión
profundamente conectada con su historia, una forma de resguardar una posibilidad que su
madre no tuvo cuando ella enfrentó su enfermedad.

Una tranquilidad para el futuro

La sangre de cordón umbilical contiene células madre hematopoyéticas, utilizadas en determinados tratamientos para enfermedades de la sangre y del sistema inmune. Por eso, su conservación es una decisión que muchas familias evalúan durante el embarazo, especialmente cuando buscan informarse y anticiparse con responsabilidad.

En el caso de Chantal, esa información tiene un significado muy personal. “No se imaginan lo tranquilizador que es saber que pude guardar las células madre del cordón umbilical de Máximo”, dice. Para ella, conservarlas significa saber que, si algún día llegara a necesitarlas, estarán resguardadas en un lugar confiable. “Esa opción que mi mamá no tuvo hace 20 años, yo hoy sí la puedo tener con Máximo”, dice Chantal.

Decidir con información también es cuidar

El testimonio de Chantal invita a abrir una conversación importante: muchas veces pensamos que ciertas enfermedades o situaciones complejas están lejos de nuestra realidad, hasta que nos tocan de cerca. Por eso, informarse durante el embarazo puede marcar una diferencia. No se trata de vivir esta etapa con miedo, sino de conocer las alternativas disponibles, resolver dudas y tomar decisiones conscientes para el futuro. “Tomar esta decisión me permitió vivir un embarazo tranquila, y esa tranquilidad, para una madre, lo es todo”.

Historias como la de Chantal nos recuerdan que detrás de cada decisión hay vivencias, emociones y una profunda intención de cuidado. Porque algunas decisiones nacen antes del parto, pero pueden acompañar toda una vida.

¿Sabías que el nacimiento es un momento único en la vida para guardar las células madre?

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